Un reportaje fotográfico que conserva personas y ambiente
El reportaje fotográfico de una boda combina momentos espontáneos, retratos de pareja y fotografías de grupo. Cada parte necesita un ritmo distinto: la ceremonia sucede una vez, mientras que los retratos pueden reservar un tiempo propio. La selección debe permitir reconocer a las personas y entender cómo se vivió el día. El encargo puede delimitar preparativos, ceremonia y celebración, evitando que una referencia estética sustituya al programa real. Esa organización deja espacio para el ambiente sin perder las imágenes que tienen un valor personal.